viernes, 26 de febrero de 2016

No solo es culpable el Chapo

Según los medios hispanos en USA el problema con México es el Chapo Guzmán y ahora que el supernarco fue detenido por tercera vez, a falta de otra cosa sacan al ruedo a su queridísima esposa, que, cándidamente, nos confiesa que desconocía que su esposo se dedicara a ese controversial negocio. 

Nos amenazan con convertirla en una nueva estrella del narcofolletín como si no fuera bastante lo que meten hasta ahora sobre el tema, aunque otros dicen que es solo para hacernos olvidar el azaroso tour mexicano del super-Papa Francisco.

Ya se le ha perdido el temor a las drogas y hasta la ONU habla de las ventajas de su uso, olvidando, desde luego, los cientos de miles de personas que mueren por su causa anualmente. Al parecer son las bajas colaterales de la guerra de la vida.

Hace pocos días en Estados Unidos se publicaban las espantosas estadísticas del uso de la morfina y el también espantoso aumento del número de muertes, cosa sabida, pero lo más asombroso es que se culpa a los propios médicos de llevar a sus pacientes a la dependencia de la droga. 

Pero aún así la gente sigue clavándose la jeringuilla día a día para seguir viviendo y muriendo por montones cada nuevo día disfrutando de esa grata ilusión de vida.

En un mundo normal, la banalización del uso de la droga sería un grave crimen.

El Chapo Guzmán es un producto de su tiempo y sus condiciones, pero es muy seguro que no debe ser el mayor culpable de lo que sucede con las drogas.

Cuando llegué a Estados Unidos me tocó vivir al lado de una escuela secundaria y en treinta días observando desde lejos, ya tenía una idea de cómo funcionaba el gran negocio de vender drogas a los estudiantes.Cuando hablé de mi preocupación me dijeron que por tocar ese tema ponía en peligro la vida de mi familia.

Siete años después viviendo muy lejos, me enteré de que el FBI había desarticulado la red de distribución de drogas en esa escuela. Aquella incluía a varios profesores.

No se puede banalizar una actividad que destruye la juventud y el futuro, sería lógico analizar qué motivos inducen al que lo hace, pero ahora resulta que nadie habla bien del tabaco pero sí se reduce el riesgo con las drogas fuertes.

Incluso ese mercado está vinculado a los nuevos héroes de nuestro tiempo los narcos, quienes gracias a la Tele tendrán una gran influencia en los hijos de todos.

Y seguro que alguien debe estar pagando por esa campaña a favor de las drogas.

LIborio Guaso