lunes, 28 de marzo de 2016

De ilusiones e ilusionismos

Tras ver las imágenes de gente del pueblo que había votado al Kichi, que se ha visto decepcionada y que ahora protesta contra él, se imponen algunas reflexiones.

En primer lugar, al pueblo no se le prometió "hacer lo mismo pero poniendo cara compungida por tener que hacerlo" o "tener muy buenas intenciones pero no poder materializarlas". Al pueblo se le prometió acabar con el paro, los recortes y los desahucios. Si no era posible cambiar esas cosas desde un ayuntamiento (cosa que es cierta), Kichi debió decir eso entonces, cuando le pedía el voto a la gente para ser alcalde, no ahora.

Por cierto, en Grecia, el "fiero león" (Iglesias dixit) Alexis ha acabado concluyendo que tampoco es posible cambiar nada desde el gobierno central del país, ya que la política te la impone Bruselas. ¿Y no dijo Zapatero lo mismo cuando priorizó el pago de la deuda? No estaremos haciendo todo esto para "repetir la historia como farsa", ¿verdad?

Por eso tenemos que insistir en que solo nos conduce a generar una decepción masiva la "genial táctica" de prometer que se acabará con los recortes, el paro y los desahucios sin explicar claramente a la población que eso solo puede hacerse en el marco de una ruptura con Bruselas, las instituciones europeas y el pago de la odiosa deuda pública.

Y aunque ese mi amigo, tan buena gente, llamado Riky Martin nos dirá, con su universalmente conocido sentido del humor, que actuamos como si Podemos fuera el principal enemigo (gracias por la felicitación!), estamos obligados a sacar este debate, aunque solo sea por ver si en estas "ágoras" modernas (¿sin "pos-"?) existe también aquello de la autocrítica y la rectificación (o, aunque solo sea, el debate político y el contraste libre de ideas, sin un líder incuestionable). También allá en Atenas nos tildaban de ser unos "catastrofistas" incapaces de apreciar las virtudes del "cambio desde dentro" syrizítico.

Por otro lado, es significativo que esa mujer en apuros, que lucha por sacar a sus hijos adelante, le reclamara al Kichi "que quite la crisis". Cuando a la gente se le dice que la crisis es "una estafa" creada voluntariamente, la gente cree que basta con que gobierne otro para que "quite" la crisis. Ese es el problema oportunista: gana la batalla de hoy a cambio de desarmarse para la de mañana. Visto lo visto, ¿no habría sido mejor decirle a la gente desde el principio la verdad revolucionaria de que el capitalismo está en grave crisis y amenaza con hundirnos con él, por lo que la única solución es... que le soltemos la mano?

Por último, quería recomendarles paciencia a esos que ahora, por fin, después de tanto tiempo en paro y con un título universitario debajo del brazo, están consiguiendo trabajo gracias a la canalización institucionalista de las movilizaciones anti-crisis. Paciencia porque lo ocurrido a Kichi es solo el principio, y ser un profesional de la política consiste en gran parte en entrenar una sonrisa cínica y ambigua ante situaciones así. Es natural que esto se repita si vivís de prometer cosas sin explicar a la población cuáles son los pasos necesarios para llegar a ellas.

La pretensión de que 2015 fuera "el año del cambio" y de que dicho cambio viniera exclusivamente de lo electoral ha distraído la atención de la tarea prioritaria en la lucha contra la crisis; tarea que sigue siendo la construcción, desde los barrios y los centros de trabajo y de estudio, de un movimiento de masas que plantee el no al pago de la deuda, la ruptura con la UE y el euro y la expropiación bancaria. A menos que queramos que muchas madres de familias trabajadoras se sigan viendo en situaciones dramáticas... con o sin cuadrito de Salvochea.

Manuel Navarrete