sábado, 27 de agosto de 2016

Nadando en aguas turbulentas

El show de los olímpicos gringos curdas aún sigue dando vueltas porque los brasileros dijeron que la ley es la ley y que así será hasta que destituyan a Dilma y se ponga un lacayo a mangonear el país. Para decirlo en inglés como es la moda: un impeachment a Dilma.

Ahora quieren que el nadador inventor de historias fantásticas se presente en Brasil a prestar declaración de nuevo, cosa difícil porque el sujeto sabe que corre el riesgo de que lo metan en "chirona" hasta por seis meses.

Quizás vaya después de que defenestren a Dilma y un gobierno títere asegure impunidad para un chico malo porque al final la destrucción y el escándalo lo cometió en la selva de Suramérica y están acostumbrados a esas cosas.

La policía entregará ahora la investigación sobre el “Lochtegate” a la fiscalía, que por su parte citará al nadador, que no puede declarar en Estados Unidos, sino en Brasil. 

Dicen las malas lenguas que el tipo después de formar todo el show salió huyendo con el propósito de evitar que le hicieran un análisis independiente  y saliera toda la porquería que tenía en la sangre acabadito de ser premiado en la Olimpiada.

Por eso hasta nadando se habría ido a su país.

Lochte, por esta bobería perdió jugosos contratos con Speed USA y Ralph Lauren que si bien no era para tanto, aprovecharon la ocasión y se lo quitaron de encima. Pero el tipo es un bicho del negocio y patentó la palabra jeah para que quien la diga deba pagarle y vivir de eso, o tendrá que trabajar como todo el mundo.

Es posible que consiga un contrato de Hollywood para escribir historias fantásticas o terminará como otro olímpico haciendo películas con la mona Chita.

Antonio González

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