jueves, 17 de noviembre de 2016

Leído en Facebook sobre Alsasua

Abro Facebook y me pregunta qué se me está pasando por la cabeza. No sé lo que me pasa por la cabeza, pero sí sé lo que no me entra en la cabeza.

No me entra que, por poner un ejemplo, al asesino de Nagore Lafage le impusieran una condena de 12 años (y a los 4 ya pudiera pasearse por la calle); no me entra en la cabeza que cinco tipejos (por cierto, alguno de ellos Guardia Civil, alguno Militar), violen a una chica de 18 años entre los cinco, después de drogarla, graben un video, lo cuelguen en la red, se sepa que no es la primera violación, y solo se den sus iniciales, por la "presunción de inocencia", no me entra en la cabeza todos los casos de abusos y malos tratos a mujeres que no se investigan, o que no se hace todo lo que se podría hacer, con los fatídicos resultados que todos conocemos, porque no hay recursos suficientes... 

No me entra en la cabeza que un Sargento de la Legión dispare a un joven ceutí, y la policía lo achaque al "mal beber" del pobre hombre; no me entra en la cabeza que en dependencias policiales muera una persona detenida, "sin más", y no se investigue, y a la Delegada del Gobierno no le dé la gana de comparecer y no pase nada. 

Y ahora, nos encontramos en la siguiente situación; Altsasu, un pueblo agobiado por la presencia de distintos grupos policiales, (por cierto, en Euskal Herria, el ratio de policías por habitante es uno de los mayores de Europa). En un bar, surge una pelea entre unos jóvenes del pueblo, y unos Guardia Civiles. Resultado; un tobillo roto y magulladuras de diversa consideración. La respuesta es inmediata: se moviliza un dispositivo policial, que ríete tú de la Franja de Gaza (para esto sí está justificado destinar toda clase de recursos; no es lo mismo que si fuera la muerte de un senegalés, o una pelea entre un matrimonio porque esas cosas pasan); dos jóvenes detenidos, y una difusión mediática del tema totalmente fuera de lugar, haciendo caso omiso incluso del propio informe policial; criminalización, difamación y humillación del pueblo en su totalidad, asociándolo con un sitio donde la convivencia es totalmente imposible; se le quita la potestad de juzgar el caso a los tribunales de Navarra, que es a quien corresponde, y se tachan los hechos de terrorismo, llevándolo a la Audiencia Nacional (da lo mismo que actualmente no haya grupos terroristas relacionados con los hechos en activo), con lo que la pena puede ser de 15 a 20 años (por supuesto, un tobillo roto es muchísimo más grave que el asesinato de una chica, por lo que la condena, evidentemente, tiene que ser mayor).

Se filtran sus nombres y apellidos, incluso de los menores de edad que han sido identificados (desde luego, son mucho más peligrosos que aquellos que drogan, violan y difunden sus hazañas por internet), se los detiene de madrugada, con otro despliegue policial de esos que tanto visten, aunque ellos habían mostrado su voluntad de comparecer a declarar, pero queda mucho más bonito si lo hacemos así… Algunas de las detenciones se realizan delante de la puerta de un centro escolar, a la hora en que los niños y niñas están entrando (¡¡protejamos a nuestros hijos de la violencia en la tele, que son muy impresionables!!), porque total, seguro que no les impresiona nada ver cómo detienen al hijo de un profesor suyo, un montón de Guardia Civiles armados hasta las trancas… Todo de lo más educativo,¡oigan!

Conclusión; 12 familias del pueblo rotas; por el momento 6 jóvenes que van a ver su vida truncada si es que las condenas finalmente son las que se están pidiendo (ya veremos si esto acaba aquí), un pueblo que solo quiere que le dejen en paz, desolado por la injusticia de ver que se llevan a sus jóvenes por algo que, en cualquier otro lugar del estado, hubieran sido “disturbios callejeros”. Y viene Facebook y me pregunta que se me pasa por la cabeza? Mira majo, no me hagas hablar…

1 comentario:

Anónimo dijo...


Todo ers normal.

Al final de la guerra mundial se perdono a 6 millones de crimin ales de guerra nazis con el pretexto de que
solo cumplian ordenes.

Dentro del sistema solo cambia el pretexto pero la injusticia es la misma.