miércoles, 30 de noviembre de 2016

No es Siria ni Botsuana, es el Cortijo de la Susana

"La sanidad pública es la joya de la corona de los andaluces" (Susana Díaz, presidenta impuesta en Andalucía)


El caos sanitario que se vive con la conocida fusión hospitalaria en la ciudad de Granada deja en evidencia “las buenas maniobras ”del viceconsejero de Salud, Martín Blanco para responder a una “gestión eficaz en los servicios de salud de los granadinos”. Los ciudadanos, extasiados e indignados con la pésima gestión del circuito de consultas que divide las principales especialidades médicas entre hospitales a más de una decena de kilómetros de distancia, agota a sus principales usuarios. Mujeres con hijos y ancianos

Sin poder soportar el malestar de la situación y la mayoría, sin recursos económicos para trasladarse a la salud privada ante la enorme presión, soportan una gestión pésima que ha dejado a Granada con dos hospitales generalistas incompletos sin la cobertura de las principales especialidades para los pacientes. Tal y como ocurre en el macro hospital del Parque Tecnológico de la Salud, cuyos servicios no permiten atender partos en urgencias. A pesar de ser un reclamo de base para cualquier centro sanitario en España

La tercera manifestación, vivida en la pasada tarde del domingo, convocaba casi a 80.000 personas. La tercera que vive la ciudad andaluza en menos de cuarenta días. Sanitarios y pacientes reivindican a la Junta de Andalucía “crear hospitales con servicios finalistas para que atiendan realmente las necesidades de los usuarios”.

Pedimos hospitales públicos completos para que nuestros mayores no tengan que hacerse más de once kilómetros entre un hospital y otro para saber el resultado de una sola prueba”. 

Rocío tiene 49 años y vive en la parte norte de la ciudad de Granada. Su centro hospitalario de referencia es ahora el nuevo hospital PTS, donde solo existen especialidades quirúrgicas. Juana, su madre, tiene 83 años y sufre una patología cardiorrespiratoria. Sus opciones son limitadas si quiere ver al especialista. Y es trasladarse hasta el hospital Juan de Alda para la realización de las pruebas periódicas del corazón.

Rocío, actualmente en desempleo, ya ha acudido con ella a la segunda revisión. “Primero le piden una analítica y te dicen que no va en esa zona, que se tiene que ir al área tal para hacerse dicha prueba. Su médico del corazón está en la otra punto de la ciudad. Solo un autobús de línea con casi veinte paradas te permite llegar a este centro para recibir consultas. Sin embargo, para cualquier prueba tenemos que ir al otro hospital que es que el nos corresponde por zona”. Rocío se indigna mientras relata que la afección de su madre “no le permite ir de pie en un autobús casi una hora. No sé como permiten que los más mayores vivan esta situación siendo los principales usuarios de estas consultas”.

publico.es