jueves, 17 de noviembre de 2016

Si hubiera sido en Alsasua...

Pero sucedió en Andalucía me cachis en la mar.

El Tribunal Supremo ha sancionado a un sargento de la Guardia Civil como autor de tres faltas graves después de que acudiera, tras el término de su servicio, a un club de alterne del municipio onubense de Ayamonte en coche oficial y en estado de embriaguez.

Concretamente, se le considera responsable de faltas consistentes en «la grave desconsideración con los superiores en el ejercicio de sus funciones»; «usar para fines propios medios de carácter oficial con grave perjuicio para la Administración» y «la embriaguez fuera de servicio cuando afecte a la imagen de la Benemérita».

Se considera probado que el sargento, con destino en la compañía de la Policía Judicial de Moguer (Huelva), el día 1 de diciembre de 2011, sobre las 23:45 horas, tras finalizar su servicio, se desplazó sin autorización para ello a Ayamonte en el vehículo oficial que tenía asignado hasta una sala de fiestas con la intención de entrar en ella, identificándose al personal de la entrada de dicho establecimiento como Guardia Civil, enseñando la placa.

Tras requerirle el pago de la entrada, el sargento empezó a discutir con los porteros del local, por lo que el encargado del mismo procedió a llamar a un Guardia Civil, de quien era colaborador, comunicándole lo que estaba ocurriendo en la puerta del establecimiento.

Al poco tiempo se persona en el lugar una patrulla de la Guardia Civil de la Compañía de Ayamonte, acompañados del jefe de la misma, acercándose al sargento y requiriéndole que se identificara y se bajara del vehículo oficial, algo a lo que en principio éste se negó y posteriormente cumplió haciendo comentarios despectivos hacia el Capitán, tales como que «tiene línea directa con el puticlub» o «que va de gañote».

Al bajar del vehículo observaron, –tanto el oficial como los miembros de la patrulla– que el sargento se encontraba bajo los efectos de haber ingerido alcohol; pues no se mantenía erguido y balbuceaba, por lo que fue trasladado al acuartelamiento de Ayamonte; con objeto de aclarar lo sucedido y se dio parte de ello por alteración del orden público.

En Alsasua habrían apresado al portero y encarcelado por un delito de terrorismo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

En la practica el sistema no puede tener una discip0lina muy dura con los esbirros para que les sirvan contentos.

Es por eso que en general se deben hacer los ciegos ante cosas que no afecten las elites, incluso cuando la sitiuacion empeora como sucede en la actualidad se afloja la mano para que cuando deban matar lo hagan contentos sabiendo estan protegidos.

Eso es valido hasta para las tropas humanitarias de la ONU y al final vemos las barbaridades que se denuncian.

Anónimo dijo...

Después de la transición se tuvo que proceder a un lavado de cara de esta institución. Por un lado, se pedía a los ciudadanos que se solidarizaran con las personas que eran objetivo de ETA. Por otro, se nos decía que la guardia civil había cambiado con el régimen. Pero, al igual que no se depuró la clase política franquista (Fraga, la corona, Suárez...) , tampoco se depuró la "benemérita". Siguieron en sus puestos los golpistas del posterior 23-F y los torturadores y asesinos de la dictadura.