miércoles, 28 de diciembre de 2016

Compatibilidad incompatible

Cuando las barbas de tu vecino veas cortar... La Xunta autoriza a 350 funcionarios a trabajar en la empresa privada. La mayoría buscan otro empleo para asegurarse un sueldo todo el año.

«Me daba miedo la jubilación, no quería quedarme sin nada». «Necesitaba algo máis de seguridade, no meu traballo ninguén sabe se te van chamar». «Trabajaba más de nueve horas, pero merecía la pena porque ejercía mi profesión». Estas frases pertenecen a José Antonio Carballo, Ana Belén Mellado y Gema Pérez, tres gallegos que suman, en total, seis trabajos. La Xunta les ha concedido la compatibilidad laboral que les permite pertenecer al ámbito privado y al público a la vez. Este año se han resuelto en Galicia 353 casos en total. En el listado hay de todo, incluso una profesora de secundaria que además es empleada en una correduría de seguros o un docente de Biología que a su vez es administrador de una papelería. 

Y es que los profesores sin plaza fija, que tras los médicos son el grueso de estos casos, en su mayoría buscan un último resorte de estabilidad en otros empleos.El caso de Ana Belén Mellado resulta llamativo. Se trata de una profesora de gallego ourensana que en el 2014 decidió embarcarse en una aventura empresarial que era, ni más ni menos, una destilería. «Co meu traballo non existe a estabilidade. No 2011 cos recortes que fixeron en Educación eu quedei tres anos sen traballo e a miña parella e mais eu aproveitamos para facer algo distinto, e tras pensar varias opcións decidímonos por unha empresa de licores: nós vivimos nunha aldea e ademais pertencemos a un grupo de consumo de produtos ecolóxicos, así que aínda que pareza raro montar isto, está relacionado coa nosa forma de vivir». Mellado pensaba que este tipo de trabajo le iba a permitir perfectamente compatibilizar sus actividades laborales, «pero logo a realidade te supera. Por exemplo, a época de vendima coincide co inicio do curso e é unha tolería».

Esta profesora explica que ella realiza el mismo horario que el resto de sus compañeros y, sin embargo, «sácanme 600 euros en concepto de complementos específicos». «Cando comezamos coa empresa, -explica-, estivemos de outubro a xuño sen ter vendas porque estabamos producindo. Os organismos públicos non axudan ao emprendemento, se a min me propuxesen unha xornada reducida quedaría sen nada».

José Antonio Carballo tampoco sale beneficiado, económicamente, de la compatibilidad laboral que de nuevo le ha validado la Xunta. «Yo pierdo mucho dinero habiendo renunciado a la exclusiva; de hecho, no cubro gastos, pero me lo he tomado como un aprendizaje». Carballo tiene 57 años, es médico de familia en el centro de salud A Merca y, además, trabaja en una clínica de medicina estética en Pereiro de Aguiar -ambos concellos pertenecen a la provincia de Ourense- desde hace un año.«Me daba miedo la jubilación, quedarme sin nada que hacer. Yo soy una persona muy activa y tenía ganas de hacer algo fuera del Sergas, así que me decidí a hacer un máster en medicina estética y una persona con la que había coincidido hace años me propuso trabajar con él. Los médicos no tenemos tiempo para disfrutar de nuestras aficiones con esos horarios tan locos, por lo que ha sido una buena manera de unir pasión y trabajo». Mantiene que aunque hay días que trabaja hasta 11 horas lo lleva bien: «Piensa que durante 25 años he hecho guardias de 24 horas en urgencias, así que estoy más o menos acostumbrado».

La que sí nota el cansancio de tener dos empleos es Gema Pérez. Esta mujer de 29 años combinaba su trabajo de monitora de tiempo libre en Becerreá con el de orientadora en un instituto de Fene: «Me ofrecieron otros destinos como Vigo o a Illa, pero por comodidad me quedé con Fene», dice.Sin embargo, la más de hora y media de distancia que separa al concello ferrolano del lucense pasan factura. «Yo vivo en Lugo, así que por las mañanas cogía el coche y me iba a Fene y por la tarde, después de comer, me iba a Becerreá. Muchos días trabajaba de nueve a dos de la tarde y de cuatro a ocho y media; estaba muy cansada, pero me compensaba porque no siempre puedo trabajar en lo que he estudiado, así que intento disfrutarlo lo máximo posible».Pérez comenta que no podía dormir todo lo que quería, pero aun así cada vez que la llamaban estaba «encantada». Esta licenciada en Pedagoxía no trabaja desde que terminó el curso y está a la espera de que suene el teléfono y pueda volver a la compatibilidad.

Profesores y médicos, los trabajadores que más solicitan la compatibilidad«En nuestro caso es más habitual pedir la compatibilidad, conozco varios colegas de profesión que están en la misma situación que yo», afirma el médico José Antonio Carballo. Solo de facultativos que han solicitado -y les han aprobado este año- trabajar en el ámbito sanitario público y en el privado suman 153 profesionales. Es decir, el 43,3 % del total. De estos empleados del Sergas, un elevado número de solicitudes aceptadas pertenecen a oftalmólogos, dermatólogos, psiquiatras, otorrinolaringólogos y obstetras. De los restantes, casi todo son profesionales de la educación que desarrollan su trabajo en colegios o institutos y complementan esta labor con empleos ajenos a esta rama. También abundan los profesores de instituto que, además, trabajan en universidades.

lavozdegalicia.es

2 comentarios:

Senda Ho Chi Min dijo...

Por dinero se hace cualquier cosa. Lo malo es cuando el que trabaja mucho porque le compensa económicamente o porque hace lo que le gusta, no alcanza a comprender que muchos otros trabajan jornadas largas por una miseria y ni siquiera da lugar a compatibilizar con otros trabajos porque escasamente queda tiempo para ir a dormir. O el que trabaja "mucho" porque le gusta, no alcanza a comprender el que trabaja en trabajos duros, arriesgados, encima punteado, y encima agradecido. Y así funciona la Solidaridad en este nuestro país, como si ir al trabajo fuera ir a las vaquillas...que viene, que viene!

Anónimo dijo...

Y los peligros que entraña el multiempleo, los medicos cortan la pierna que no es y los profesosres ni saben lo enseñan.

Pero eso tiene su lado bueno, ganan las empresas de seguros para cubrir los litigios y en lugares como Estados Unidos es uno de los negocios mas florecientes aunque improductivo, pero les deja millones.