miércoles, 28 de diciembre de 2016

¡Que viva la Madre Superiora!

Aún les escuece la derrota del fascismo a manos del Ejército Rojo soviético en la Segunda Guerra Mundial.


Crónica de cine del diario.es

Las Inocentes

Las monjas son una figura eminentemente cinematográfica. El vuelo coordinado de sus hábitos da muy bien en escenas de bandada y la presunta mística de una vida por consumar hacen de ellas bichos adecuados tanto para un roto como para un descosido: lo mismo te visten de jolgorio erótico una escena de maitines que te amargan la existencia como cenobitas del terror. Las inocentes, sin embargo, aunque en su tripa contiene trazas indistinguibles de sexo y violencia, se presenta a años luz de esas dos encarnaciones festivas y recurrentes.

Interior de un convento

Inspirada al parecer en hechos reales que hoy se conocen por los diarios que escribió el sobrino del personaje que conduce la película, la última obra de Anne Fontaine, responsable de títulos como Limpieza en seco o la más reciente Dos madres perfectas, se centra en la situación de emergencia física y moral que se vive en un convento de monjas polacas al término de la Segunda Guerra Mundial, donde las violaciones masivas por parte de soldados del Ejército Rojo están dando lugar a un montón de embarazos... bla, bla, bla.

Y después de ese "inspirada AL PARECER en derechos reales" omitimos  el resto de la chirigotada.

2 comentarios:

Urania dijo...

La directora de ese panfleto cinematográfico anticomunista, feminazi a tiempo completo (dice que "no consiente que los hombres nos den lecciones de moral"...con ese sesgo fascista tan propio de las feministas de la tercera ola..) bajo esa apariencia de denuncia de "mujeres violadas" mete de contrabando propaganda anti-rusa, que le viene de perlas a la Europa otánica. Es anticomunismo y rusofobia de manual. Podía haber retratado las violaciones y crímenes masivos del nazismo en aldeas y ciudades soviéticas...pero se detuvo en un convento...Occidente es así. Ha ninguneado el triunfo soviético en la IIGM hasta límites grotescos

Anónimo dijo...

Ese cuento se invento al final de la segunda guerra mundial para satanizar al ejercito rojo y ensuciar su victoria.

Era el dolor por la derrota sufrida por la ofensiva occidental contra la tierra sovietica, pero es curioso, el espanto ante lo hecho por el ejercito rojo fue tal que ni aun teniendo la bomba atomica se atrevieron a enfrentar a los rusos.

Y tenian un plan desde antes del final de la guerra un plan para contratacar a "sus aliados" rusos. Incluso se cree que ese fue el motivo para asesinar al presidente Roossevelt que se opondria a la traicion.