viernes, 27 de enero de 2017

Payasada burguesa

Más solos que la una.

Sin el pueblo llano de Petare y bajo los incesantes rayos de sol que acompañaron la mañana capitalina, ayer la bancada de la derecha de la Asamblea Nacional (AN) sesionó en el Parque Deportivo Mesuca.

Lo que se ofreció originalmente como una asamblea en el barrio, terminó siendo una reunión de diputados bien trajeados con invitados de la alta militancia opositora, muchas sillas vacías que daban cuenta de la ausencia del Poder Popular y un cordón de la Policía Municipal de Sucre que evitaba la presencia de los vecinos. Un brazalete distinguía a los invitados previos.

En ese contexto, los parlamentarios de la derecha, encabezados por el presidente de la AN, Julio Borges, Adriana D’Elia, Milagros Valero, Ezequiel Pérez y Melva Paredes aprobaron en primera discusión, con menos de la mitad de los diputados y sin la consulta popular, la llamada Ley de Barrios, que a juicio de ellos busca otorgar la propiedad de la tierra urbana.

El nuevo texto se contrasta con las acciones alcanzadas por la Ley de Tierras Urbanas aprobada por la directiva de la AN del año 2009 y refrendada por el Comandante Eterno, Hugo Chávez, que ya alcanza en la adjudicación a más de un millón de familias y así a más de 5 millones de personas que son dueños de la tierra donde habitan.

La Ley de Tierras Urbanas tiene un precedente histórico marcado por la gestión de la Revolución, ya que promueve la protección social de las familias en su derecho humano a la vivienda.

D’Elia desestimó el trabajo que ha realizado el gobierno desde el año 2012 con respecto a la construcción de más de 1 millón 400 mil viviendas dignas para los venezolanos. Sin embargo, no aportó propuestas en la materia.

De igual forma, la diputada despreció la función de la Gran Misión Barrio Nuevo, Barrio Tricolor, tildándola como un chantaje al pueblo en los barrios, y desconoció el logro inédito alcanzado con la rehabilitación de 357 mil 854 viviendas ubicadas en los sectores más vulnerables del país.

Mientras tanto, en el espacio que se mantuvo a puertas cerradas durante la jornada, solo se observaron llamados a elecciones generales y el silencio sobre el caos reinante por la ausencia de la gestión del alcalde del municipio Sucre, Carlos Ocariz, en materia de servicios públicos, seguridad y limpieza.

Los vecinos de la popular comunidad fueron los grandes ausentes, pues muchos de ellos ignoraban la cita, mientras que los transportistas eran desviados de su ruta para evitar llamar la atención. Los dirigentes se marcharon rápido del lugar, pues el sol inclemente los castigó por subir al barrio.

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