lunes, 27 de febrero de 2017

No tiene abuela y es gilipollas

Hablamos nuevamente del Santiago Alba Rico "filósofo" en España, o del Santiago Al- Barico Gran Muftí del Califato de Túnez en cuyas playas suele refocilarse mientras el pueblo tunecino pasa más hambre que un lagarto detrás de una pita.

No tiene abuela:

"Para un pretendido cosmopolita como yo, caer en una tierra como Ávila, donde hace frío y cuyos pueblos son pequeños y sin jóvenes, es el descubrimiento de una curiosa distopía"


Es un gilipollas: 

"En la época del comunismo soviético, se vivía peor en la URSS que en todos los países satélites soviéticos, lo cual era llamativo, porque el centro del sistema era el que tenía peor nivel de vida"

Y apunta nuestra compañera Mercedes:

"Me parece que este sabe tanto de la URSS como de Ávila, la ciudad por la que se apunta de senador (por fortuna para los avileños no salió electo, nota de blog) a pesar de llevar fuera de España 28 años"




2 comentarios:

Juan Ramón Medina Ortega dijo...

Me pareció oír que "trabaja" para el Instituto Cervantes. Y está extendida la idea de que ese es un medio muy recurrido para colocar espías en otros países. ¿Casualidad?

Anónimo dijo...

A ver, no desvariemos, Medina. Alba Rico no trabaja en el Instituto Cervantes de Túnez, aunque de vez en cuando monta una jam session de mesianismo y autobombo en el Instituto, gracias, eso sí, a los contactos familiares en dicha institución.

Si Alba Rico fuera un espía, Medina, ni tú, ni JM habríais oído jamás hablar de este mamón: los mamones de su pelaje realizan otras funciones en el sistema capitalista que defienden, que nada tienen que ver con los espías y sus espionajes: por un lado, travestir de resistencia una crítica inocua del sistema capitalista; y por otro, esparcir la fe y la esperanza en esa crítica entre quienes desean superar el capitalismo, desactivándolos así para la resistencia.

Ese es el papel concreto, real, de Alba Rico.

Tampoco pensemos que Alba Rico por prestar esos servicios "cobra" de oscuras cuentas y fondos reptilianos. No, no, no.

Alba Rico es el típico intelectual pequeño burgués "hecho a sí mismo": su vanidad de tendero del espíritu no le permite ni sentirse pueblo, ni rechazar los faustos y oropeles del poder, siquiera sea en forma de rimero de librillos en la Casa del Libro o en el color de un pasaporte.

Ese es todo su precio.