lunes, 6 de marzo de 2017

Tres pepinazos coreanos caen cerca del Sol Naciente

Como dice la canción de Los Monstruitos: "Viva Corea del Norte" y el camarada Kim Yong Un (esto último lo añadimos nosotros)


Corea del Norte parece dispuesta a continuar poniendo a prueba a la nueva Administración en Estados Unidos. Tras la prueba de un misil de alcance intermedio el mes pasado, este lunes ha lanzado cuatro misiles balísticos al mar de Japón, de los que tres llegaron a las aguas de la zona económica exclusiva (ZEE) nipona, que llega a 200 millas marinas (370 kilómetros) de su costa. Así lo confirmó el primer ministro japonés, Shinzo Abe, que consideró que la acción “claramente indica una nueva amenaza” por parte del régimen de Pyongyang.

El nuevo lanzamiento coincide con el inicio de las maniobras anuales conjuntas de Estados Unidos y Corea del Sur “Foal Eagle”, a las que Corea del Norte suele responder con algún tipo de muestra de fuerza. El año pasado lanzó siete misiles mientras se desarrollaban esos ejercicios, que considera una provocación y un ensayo para invadir su territorio.

Los misiles, según ha precisado el Estado Mayor de Corea del Sur en un comunicado, fueron lanzados desde el área de Tongchang-ri, en el noroeste de Corea del Norte y donde se encuentra una base militar, la estación de satélites de Seohae, desde la que el régimen de Pyongyang ya ha lanzado otros cohetes

El Estado mayor surcoreano ha precisado, a través de un portavoz, que los proyectiles, lanzados en torno a las 7.36 hora local (23.36 del domingo en España) recorrieron una distancia de aproximadamente un millar de kilómetros y alcanzaron una altura de 260, lo que hace poco probable que se tratara de la prueba de un misil intercontinental.

Corea del Norte, que desarrolla un programa de armamento nuclear y balístico con el que asegura que quiere defenderse de posibles ataques del sur y de Estados Unidos, ha probado misiles de diverso alcance en el último año. Algunos se lanzaron desde plataformas móviles o incluso un submarino, con diverso éxito.

El mes pasado el régimen de Kim Jong-un lanzó un cohete de alcance intermedio hacia el mar de Japón, el primero desde octubre pasado y con el que, en opinión del Gobierno surcoreano, el norte quería poner a prueba al nuevo inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump. Esa prueba coincidió con una visita de Abe a Estados Unidos.

Según los analistas militares, el objetivo final del programa de armamento norcoreano es miniaturizar ojivas nucleares para poder instalarlas en misiles de largo alcance, que puedan llegar hasta territorio continental estadounidense. De ahí que el régimen combine las pruebas de bombas atómicas -el año pasado completó dos- con las de misiles balísticos. Los expertos dudan que haya conseguido desarrollar ya esa tecnología de modo suficiente, pero admiten que en los últimos años Corea del Norte ha logrado avances considerables en su capacidad de armamento.

En su discurso de Año Nuevo, Kim Jong-un aseguró que su país ultimaba el lanzamiento de un misil de largo alcance, a lo que Trump respondió en un tuit “¡No ocurrirá!”.

En un comunicado, el portavoz en funciones del Departamento de Estado, Mark Toner, condenó la prueba norcoreana y aseguró que Estados Unidos está dispuesto a “usar toda la gama de capacidades con las que contamos contra esta creciente amenaza”. “Seguimos preparados, y seguiremos dando pasos para aumentar nuestra preparación, para defendernos a nosotros y a nuestros aliados de un ataque”, subrayó.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Otros paises lanzan los misiles sobre ciudades con sus habitantes y nadie protesta. Y los japoneses que se callen la boca que son el unico pais del mundo que felicita a los gringos porque le metieran dos bombas atomicas. Valen muy poco los japoneses.

Y ahora el mundo democratico se preocupa mucho por la tranquilidad de los peces en el mar de Japon y se olvidan de los bombazos
atomicos que desaparecieron decenas de islotes en el pacifico, muchos de ellos con sus habitantes utilizados como conejillos de India.

Urania dijo...

Kim Jong Un le está largando zascas al nuevo monigote del complejo militar industrial (el pelucas Trummp, para entendernos). Mucho "antiestablishment" (de boquilla) del nuevo inquilino de la Casa de Putas Blanca pero reforzando el canibalismo imperialista...