martes, 2 de mayo de 2017

El pollo hace tiempo que se quemó

Conocido como el "Rey del pollo frito" este producto de la Movida madrileña de Felipe González y Tierno Galván, terminó siendo contertulio habitual de programas-basura televisivos de esos que abundan en el capitalismo.

Quedamos en Leturiaga, mítica tienda de instrumentos rockeros en el centro de Madrid. A los 15 minutos, ocurre un pequeño milagro: el personaje al que España disfruta odiando te conquista con argumentos sólidos y estilo de barrio. Esta vez presenta Quemando el tiempo, una caja de tres cedés más DVD, con grandes éxitos y rarezas acústicas. Te empiezas a ablandar la noche antes, viendo Una vida en el filo, el documental que incluye la caja. Estamos ante un chico de abajo que triunfa contra viento, marea y ejecutivos discográficos sin escrúpulos. «Uno me pidió una moto y le di una robada, para que le pillaran», explica.

Bueno, más que documental se trata de un publirreportaje, ya que no hay preguntas o testimonios que le cuestionen. Pero pensar en él como rockero, en vez de como personaje mediático, ayuda a disfrutar de himnos como la destemplada Marica de terciopelo, la vulnerable Como un susurro y la popular Hormigón, mujeres y alcohol, clásico del subidón etílico que no todo el mundo identifica con su autor, ni con su título (la llaman Litros de alcohol). Es hora de reconocer las puertas que abrió Ramoncín.

Eres de Delicias, pero mucha gente te identifica con Vallecas.

Mi primer grupo ensayaba en los pesebres de una vaquería del barrio. En 1978 me nombraron Hijo de Vallecas porque sí. Mis compañeros para recibir este honor fueron el jugador del Rayo Felines, Francisco Umbral, El Lute, y Dolores Ibarruri Pasionaria. Supongo que para Pasionaria un punk con el ojo pintado era todo lo contrario de un buen trabajador y un buen comunista.

¿Cómo te defines políticamente?

No me gusta Stalin, pero me siento marxista. Conviene leer a Marx, aunque seas de extrema derecha. Sus textos abren debates centrales de nuestra época: cómo se generan las plusvalías, quién reparte la riqueza que producen los trabajadores, por qué aumenta la desigualdad... El otro día leí que el dueño de Telepizza cobra 800 veces más que un repartidor. Eso es capitalismo salvaje. Las diferencias no pueden ser tan bestias.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Un bufon mediatico mas.

Anónimo dijo...

Una estupidez como decir: "no me gustan los sindicatos, pero me siento sindicalista". Muy de pose, muy de "queda bien" para luego ser un oprtunista de la peor ralea.