sábado, 22 de julio de 2017

Recuerdan a Garzón su pasado como juez represor

Por Eugenio Fernández 

Aliado con cierta  "izquierda" vergonzantemente socialdemócrata, el ex juez Baltasar Garzón ha logrado presentarse ante la opinión pública  del Estado español como un jurista  "progresista" y defensor de las causas más nobles. Desde luego, el ex juez estrella ha sabido también qué teclas tocar para construirse esta imagen, en un contexto donde la ausencia de una verdadera izquierda revolucionaria organizada facilita a los vendedores de humo dar a cualquiera gato por liebre. 

La jugada maestra de Garzón en este terreno fue, sin duda, su iniciativa para investigar la represión franquista, que se centraba exclusivamente en las desapariciones forzosas ocurridas entre 1936 y 1952, y que terminó con su inhibición a favor de los juzgados territoriales. El ex magistrado no podía ignorar entonces el nulo recorrido que su iniciativa tendría  en el marco de la legislación española y de sus leyes de "punto final" con respecto a la dictadura franquista, pero la acción le sirvió, no obstante, para obtener popularidad entre un sector de la población española.

Su posterior enfrentamiento con el PP por la investigación del Caso Gürtel y su subsiguiente expulsión de la carrera judicial contribuyeron también, decisivamente, a construir el mito del "juez recto", justo e insobornable, represaliado por la derecha.

Lo cierto es, en cualquier caso, que todos los esfuerzos de Garzón por presentarse a sí mismo como un "hombre de izquierdas", después de que sus deseos de hacer carrera política en el PSOE se frustraran por un exceso de ambición, no hubieran sido suficientes sin la complicidad de una parte de Izquierda Unida y el PCE, y de sus artistas e "intelectuales" afines  que, como miembros plenamente integrados en el  Régimen del 78, ocultaron de manera cómplice el papel represor que el juez había desempeñado en la Audiencia Nacional.

Desde ese tribunal de excepción, heredero del franquista TOP, Baltasar Garzón fue uno de los artífices, en el terreno judicial, de la Caza de Brujas desatada contra los movimientos independentistas del País Vasco y Cataluña. Fue el impulsor, por ejemplo, de la doctrina maccartista del "entorno de ETA", que permitió reprimir y encarcelar, de manera indiscriminada,  a todos cuantos no se habían sometido a la Constitución y el Régimen monárquico impuesto tras la muerte del dictador.

Con esta doctrina  encarceló, por ejemplo, a 27 personas en 1997 y las tuvo presas durante dos años hasta que el propio  Tribunal Constitucional español sentenció que eran inocentes.

Con este criterio del "derecho penal del enemigo" también tuvo participación en la causa 18/98 contra el diario Egin, cerrando el rotativo, llevándolo a la ruina, y encarcelando a sus periodistas. Años después se sentenció que también eran inocentes, pero el trabajo de destrucción de aquel medio de comunicación, incómodo para el poder, ya lo había hecho Baltasar Garzón.

En el año 1992, hasta 40 independentistas catalanes fueron detenidos en la denominada ‘Operación Garzón’, por orden del magistrado "progresista", acusados de pertenecer a la organización Terra Lliure.

Muchos de los detenidos denunciaron que habían sufrido tortura. Interrogatorios incomunicados en aplicación de la ley antiterrorista, asfixia con bolsas de plástico, golpes por todo el cuerpo, descargas eléctricas, intentos de suicidio, torturas psicológicas. El Tribunal Europeo de los Derechos Humanos condenó a España por negarse a investigar estas denuncias.

Cinco de estos independentistas catalanes recriminaban este mismo martes a Baltasar Garzón, durante su comparecencia en el Parlament catalán en un grupo de trabajo sobre niños robados durante el franquismo, que fue él, precisamente, quien ignoró completamente sus denuncias, dejándoles en la más absoluta indefensión.

El ex juez se limitó a responderles que "en aquellos tiempos las denuncias de torturas no se investigaban lo suficiente", añadiendo, cínicamente, que "el no tenía competencias para hacerlo".

El pasado mes de abril, este mismo ex juez represor presentaba, junto al ex coordinador general de IU Gaspar Llamazares la "Plataforma Actúa". Un globo sonda con el que ambos socios políticos, apoyados por otras "figuras" como  la abogada Cristina Almeida; el exdirector de la Unesco, Federico Mayor Zaragoza; el escritor y excandidato de IU a la Presidencia de la Comunidad de Madrid Luis García Montero; o la periodista Teresa Aranguren, pretendían auscultar qué posibilidades tendrían si llegan a presentar su propio "proyecto electoral" de "regeneración democrática".

Ese es, y así nos va, el país en el que vivimos.

canarias-semanal.org

1 comentario:

Anónimo dijo...

" Tras regresar de Nueva York con los seminarios concluidos (éstos fueron finalmente dos), en pleno uso de sus responsabilidades de Juez, Garzón recibió una querella contra Emilio Botín, es decir, contra su patrocinador. No es necesario decir que el Juez no admitió a trámite la querella."

https://miestrado.wordpress.com/2009/12/17/garzon-%c2%bfpuede-un-juez-pedir-dinero-a-una-empresa-y-seguir-en-su-cargo/