jueves, 26 de octubre de 2017

No es grato ni a la vista

Amante de la felonía, rictus serio, rostro cuartelero de generalote de los que dicen "por mis cojones". No mira mucho a la gente, más lo hace a la cámara. No le importa nada, excepto su soldada. En cierto modo grotesco, desagradable. Ofende cuando habla porque repite las mentiras del guión que le redactaron. Y luego están su conducta, léxico, presencia... Las futuras generaciones no le concederán ni misericordia ni perdón.

Le hablamos del Borbón



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