jueves, 26 de octubre de 2017

Una de geopolítica un tanto estrambótica

Rusia y China tienen grandes intereses en la independencia de Cataluña y la OTAN no lo puede evitar.

La política romana del “divide et impera”, divide y domina, es aún vigente en las relaciones internacionales, haciendo que muchos países forjen alianzas con terceros para romper uniones que hasta entonces parecían fraternas e inquebrantables.

La alianza entre Mao Zedong y Richard Nixon quebrantó las relaciones entre la Unión Soviética y la República Popular China, ambas socialistas y que hasta entonces consolidaban un bloque común desde hacía mucho tiempo. En la actualidad, la Unión Europea se está convirtiendo en un actor relevante frente a Rusia, China y Estados Unidos, pero la falta de coordinación entre los países que la componen provoca que en determinados momentos, esta unión de países europeos sea más frágil que fuerte, por más que se anuncie unidad desde las instituciones comunitarias. Pero, si las sanciones contra Rusia ya provocaron quiebras pero no rompieron la unión, hay un suceso que en este momento si podría hacerlo, el caso catalán.

Rusia podría ser uno de los países más interesados en la independencia de Cataluña, la creación de un nuevo Estado en las costas del Mediterráneo occidental, que lleva a quebraderos de cabeza a los estados comunitarios, podría servir a la geopolítica rusa para desestabilizar más la región. Una desestabilización política que le ayudaría a ganar presencia en el continente, y al mismo tiempo a recuperar aquella que tenía antes de la guerra de Ucrania. El posible reconocimiento ruso de una república catalana podría consolidar una presencia estratégica rusa en el territorio catalán como símbolo de la cooperación entre ambas naciones. 

Rusia y Cataluña sin duda dividiría a la Unión Europea porque Moscú todavía sigue teniendo gran influencia en distintos países que ahora forman o quieren formar parte de la comunidad. El hecho de que Cataluña al conseguir su independencia sea expulsada y por tanto quede fuera de la comunidad europea abre aún más las puertas a posibles inversiones de empresas rusas que no pueden hacerlo ahora debido a las sanciones que desde la Unión Europea existen contra ellos, pudiendo, tras su reconocimiento, desarrollar conjuntamente una actividad económica importante. 

Pero como España no reconocería tal escisión, para las instituciones españolas seguiría siendo parte del país y por lo tanto no estaría fuera de la Unión Europea, aunque sí podría ser reconocida por países como Rusia, permitiendo dos legislaciones a la que cada uno podría acogerse como mayor beneficio pudiese darle. 

Aunque parezca inverosímil se podría dar la situación de que para los países que reconozcan la independencia de Cataluña esta quede “de facto” fuera de la Unión Europea por no haber hecho esta los procedimientos para entrar, y al mismo tiempo al no reconocer su independencia por parte de Estados-Miembro de la misma, esta permanezca dentro como parte de España para ellos. 

Esta curiosa situación también podría generar que otro país como la República Popular China lo vea con un especial interés. El giro monumental del Partido Comunista de China en este último Congreso Nacional del PCCh, a favor del libre comercio, la expansión económica y la consolidación de China como actor global genera que pudieran ver en la independencia de Cataluña una ventana de oportunidad para penetrar en el mercado más aún. 

Recordemos las inversiones en el Puerto de Barcelona del gobierno chino a través de la empresa Hutchinson y China Construction Bank. Aunque, según dicen el proceso de independencia suena como algo hostil, muchas son las empresas que ven en estos periodos su mejor oportunidad para invertir, así, cuando cesa el clima de hostilidad, su inversión obtiene una alta rentabilidad. Además no es nuevo que la estructura económica de China mire focos de inestabilidad económica para invertir y luego consolidarse gracias a ello como un actor casi nacional en muchos países. Los ejemplos más recientes son en Centroamérica o repúblicas africanas, donde la presencia china ha generado que se concentre la mayor parte de importaciones y exportaciones de la zona en los países en los que ha invertido. 

Pero después de estas breves aproximaciones, y puesto que la diplomacia no deja de ser un intercambio de intereses, entremos en detalle: ¿Qué podría ofrecer Cataluña a Rusia? ¿Y a la República Popular China?

En el caso de Rusia, las necesidades actuales dentro de la diplomacia rusa son: la presencia militar o la posible coordinación en Defensa, expandir sus mercados financieros y que sus empresas puedan ganar espacio a nivel global. 


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