miércoles, 29 de noviembre de 2017

EEUU un país en plena fase de descomposición

Trump no ha hecho ni un ápice para aminorar los crímenes de odio que conmueven a la sociedad norteamericana, llevando a cabo una política en la que se mezclan los prejuicios por raza, religión, etnicidad, origen nacional, orientación sexual, género, identidad de género, discapacidad u otros estatus.


Hoy presume que está elevando el desarrollo del país y está generando empleos, gracias a una disparada producción y ventas armamentísticas, único camino para una significativa parte de la población que depende de ello para su sustento.

El patrioterismo que le ha llevado a enviar más hombres a Afganstán y mantener acosada militarmente a la República Popular Democrática de Corea en el exterior, tiene similares ejemplos de deshumanización en lo interno, al elevar a medio millón el número de mexicanos expulsados en los últimos tiempos, mantener la construcción del muro divisorio con México y eliminar ayuda de subsistencia a 160.000 haitianos y 5.000 nicaragüenses en lo interno, bajo el pretexto esto último de ahorrar dinero al país, cuando es solo una bicoca entre los enormes gastos militares.

Al mantenimiento del controvertido y nada claro derecho de cada norteamericano de poseer un arma, se conoce que en el estado de Georgia puede ser multado quien no la posea, a la vez que se dispara el número de drogadictos y solo son detenidos presuntos jefes y otros elementos latinoamericanos, sin que aparezca el nombre de un solo norteamericano implicado en el deleznable tráfico.

A las carnicerías de inocentes civiles que disfrutaban en fiestas al aire libre y discotecas, se suman la continuación de los ataques a feligreses dentro de las iglesias, los tiroteos en las escuelas, o sea, algo que ha estado ocurriendo todos estos años, cuya regularidad ofende a la sensibilidad humana.

Para Trump son enfermos mentales aquellos que asesinan con las armas vendidas bajo la protección de la Asociación Nacional del Rifle, los supremacistas blancos que asesinan a diestra y siniestra a ciudadanos negros, como hicieron en Charlottesville, Virginia.

En cuanto a la situación actual de los crímenes de odio en Estados Unidos, desde el inicio de la campaña de Donald Trump hasta un año después de asumir el poder, los delitos de este tipo se han incrementado en un 600 por ciento.

Existen en la actualidad más de 900 grupos u organizaciones vinculadas a supremacista blancos y proclives a cometer crímenes de odio, que, según la tendencia actual, hace de que sean objeto de nuevos comentarios, mientras personas como Donald Trump los estimulen.

Fuente: Resistencia Popular

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