sábado, 18 de noviembre de 2017

El "crimen" de no hablar español por ser indígena

Hasta noviembre de 2015, la Comisión Nacional de Derechos Humanos de México estimaba que unos 8.500 indígenas permanecían recluidos en los centros penitenciarios del país. De esa cifra, apenas el 15% supo de qué se le acusaba, porque solo ese porcentaje tuvo acceso a un traductor.

René Ramírez, directivo de la Organización de Traductores Intérpretes, Interculturales y Gestores en Lenguas Indigenas (Otigli), dice que en la actualidad el número es más alto, “de unos 10.000”. Solo en el Distrito Federal, la cifra aproximada es de 2.000 reos. ¿Cuál es la mayor dificultad para contabilizarlos? Que la mayoría no admite su procedencia étnica “por el asunto de la discriminación” durante el proceso judicial y hasta dentro de los recintos penitenciarios. En ese silencio, empieza el túnel hacia la falta de garantías procesales.

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), más de 24,4 millones de personas en México se identifican como indígenas, lo que representa un 21,5% de la población. De ese grupo, unos 7,3 millones no hablan español.

En algunos municipios, especialmente en Oaxaca, la población habla mayoritariamente sus lenguas originarias y el español es un idioma ajeno. Esa realidad ha permitido la preservación de su acervo cultural pero, al mismo tiempo, se ha convertido en uno de los escollos más difíciles de superar en la preservación de sus derechos procesales.

radio-miami.org

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