jueves, 16 de noviembre de 2017

Variedad de timos: el de la estampita, el del feminismo, el del brigadista...

Una de las tónicas dominantes en el conflicto sirio, del que hacía tiempo que no hablaba en este blog, es la artera capacidad de manipulación y distracción masiva que los medios de propaganda de la OTAN tienen para maquillar o reforzar a los perpetradores y ejecutantes de ese conflicto. 

En el tablero sirio, gracias a la decidida, tenaz y heroica guerra contra el terror emprendida por Rusia, Irán y Siria (que se ha cobrado víctimas como los generales sirio Issan Zahreddine o el ruso Valeri Asapov) los terroristas de Occidente (denominados por el Departamento de marketing terrorista de la CIA como Daesh) están en imparable retroceso por lo que los estrategas criminales de Washington y la OTAN han tenido que reformular y redefinir a sus peones terroristas, disfrazándolos ahora como combatientes “democráticos” a través de un plan B donde han recurrido a la etnia kurda del YPG integrada en las llamadas SDF (o fuerzas de Defensa siria) para ir ganando posiciones en Siria, país que, no lo olvidemos, está siendo invadido ilegalmente por EEUU a través de la llamada “coalición”.

En el totum revolutum sirio hay, en estos momentos, algunas piezas que parecen converger hacia el punto común de los intereses geoestratégicos de EEUU, la OTAN, Israel. ¿Son los militantes del YPG (Unidades de Defensa del Pueblo) una facción del PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán, comunista) utilizada astutamente por EEUU en Siria? Según algunos autores, sí. Tanto que afirman que cuando los combatientes del PKK cruzan la frontera con Turquía, se convierten en “terroristas”, según los Estados Unidos y la Unión Europea, pero cuando vuelven a Siria se transforman milagrosamente en combatientes “guerrilleros” que libran una guerra por la democracia como el componente principal de la Fuerza Democrática Siria.

Hay quien no hace, sin embargo, distingos y considera terrorista al PKK usando los mismos métodos y persiguiendo los mismos objetivos, pesando sobre ellos serias denuncias de crueldad y crímenes masivos. El YPG sería, a todos los efectos una extensión del PKK. El relato que hacen algunos es ciertamente sórdido El YPG, que ocupó un gran número de aldeas, pueblos y ciudades en la parte norte del país y los sometió a la opresión armada aprovechando la guerra civil siria, continúa llevando a cabo una estrategia integral de limpieza étnica contra la población local. Los residentes de larga estancia de la región como los árabes, los kurdos, los turcomanos, los armenios y los asirios están siendo forzados a exiliarse de sus hogares a través de amenazas, opresión, terror y violencia. Aquellos que se resisten a esta opresión, incluidos los kurdos, son reprimidos y condenados por métodos como la prisión, la tortura, las amenazas de muerte, los disparos y la quema de sus hogares.

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