viernes, 1 de diciembre de 2017

Hacer daño por pura maldad

Por Max Lesnik

Todo el mundo y su tía, como apunta un dicho popular de los cubanos y los que no lo son se preguntan a qué razón racional, si es que hay alguna, obedece la marcha atrás que ha dado el gobierno Republicano del Presidente Donald Trump en la política de Estados Unidos hacia Cuba.

Todo apunta en el análisis a que el nuevo mandatario Republicano en su obsesión por echar atrás todo lo que haya hecho el Presidente Demócrata Barack Obama y para complacer a la extrema derecha anticubana de Miami, decidió castigar al pueblo cubano tomando el camino de la confrontación como en los tiempos de la “guerra fría” en vez de continuar una racional política de mejoramiento de las relaciones, aún a sabiendas de que por la ruta del enfrentamiento el resultado sería de fracaso absoluto como ha sucedido por más de sesenta años en que ni con invasiones mercenarias, sabotajes terroristas o bloqueos económicos, el gobierno del gigante “Goliat” norteamericano no ha podido rendir al pequeño “David” cubano del mar Caribe.

Si el gobierno de Trump ha tomado esa ruta anti-cubana algunos podrían decir que lo ha hecho por razones de política doméstica, buscando el apoyo de los votantes cubanoamericanos de derecha ya que en el resto del campo hispano, por su política racista anti-inmigrante, son pocos los latinos que le darían su apoyo electoral en futuras elecciones. Será una política equivocada la de Donald Trump pero tiene su lógica, ya que ni con puertorriqueños ni mejicanos o latinos de centro y sur americana podrá contar con su apoyo el nuevo inquilino de la Casa Blanca. Solo los cubanos de la extrema derecha de Miami se proclaman “Trumpistas”, aunque esto sea solo por puro oportunismo político.

¿Pero qué razón mueve a los cubanos de la derecha de Miami a apoyar una política que le hace daño al pueblo cubano y a su país de origen y que además no conduce a resultado positivo alguno en favor de su mala causa?

Razón no hay en ello como no fuera la de pura y simple maldad anticubana que brota de la podrida carroña de la derrota. Triste papel el de la extrema derecha cubana de Miami. Gente mala, mala gente de verdad.

Les habló para Réplica de Radio-Miami su director Max Lesnik.

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