miércoles, 27 de diciembre de 2017

Jimmy Morales, número uno en la cola de los lacayos

Por Néstor García Iturbe


Frecuentemente, el  lacayo se preocupa por que otro se pueda distinguir más que él y mostrar al amo  mayor fidelidad o celeridad en la acción que el amo reclama.  Eso es peligroso, pues pudiera perder su lugar en la cola de los lacayos.

Este sábado, 23 de diciembre, el presidente de Guatemala, Jimmy Morales, anunció “con bombo y platillo” que su país sería el primero en seguir las instrucciones de Donald Trump y mover hacia Jerusalén su embajada ante el gobierno de Israel. 

De inmediato, como para no dejar dudas, Morales llamó por teléfono al Primer Ministro de Israel, Benjamin Netanyahu y le informó que la embajada sería trasladada a Jerusalén, que Guatemala también reconocía a Jerusalén como capital de Israel  y que apoyaban cualquier declaración de Trump al respecto, aunque no la hubieran escuchado. Netanyahu  le dijo a Morales  que informaría a Trump de tan sabia decisión, para que lo tuviera en cuenta, ahora que está repartiendo el presupuesto.

La ayuda estadounidense tiene importancia en la economía guatemalteca, y en la misma también se reflejan los problemas migratorios que se pone de manifiesto entre ambos países, pues según las cifras del propio gobierno de Estados Unidos, más de un millón de guatemaltecos residen en dicho país, una buena parte de ellos de forma ilegal, lo que ha traído como resultado que las deportaciones aumenten, en especial durante la administración Trump.   Cerca 40,000 ciudadanos en lo que va de año.

Guatemala está contemplada en lo que el Departamento de Estado ha denominado “Ayuda para la Prosperidad” una especie de Alianza para el Progreso moderna, cuyo presupuesto está cercano a los 150 millones de dólares y se distribuirá acorde a las “necesidades” de cada país. Si Guatemala fue el primero en mover su embajada para Jerusalén, seguramente que tendrá más “necesidades” que los otros países de Centroamérica.

Otra fuente de ingreso está en las manos del Departamento de Defensa, cuyos fondos están destinados a garantizar le “seguridad” de Guatemala. Estos son cerca de veinte millones, que regularmente van directos a las manos de los “pundonorosos militares guatemaltecos”,  los cuales debieran  encargarse  de garantizar el mantenimiento del orden, la legalidad y la seguridad ciudadana, sin embargo, con bastante frecuencia aparecen asesinados líderes sindicales, sacerdotes, periodistas, estudiantes y empleados por lo que la “garantía” puede considerarse casi nula.  Estos fondos y otros más están en juego.

Fuentes cercanas al presidente Morales, plantean que el mismo  conoció la República Checa estaba analizando la posibilidad de mudar su Embajada para Jerusalén y para que nadie se le adelantara, tomó la decisión de inmediato.

No es lo mismo ser el primero, que el segundo, en el momento de la repartición de las limosnas.

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