sábado, 27 de enero de 2018

Las murmuraciones

En un pueblo, cuya mención no viene a cuento, unas mujeres murmuraban muy bajito sobre una vecina: "Su hijo está en a cárcel. Lo condenaron a 20 años". Yo lo oí.

Ni hablaban bien, ni hablaban mal de la infortunada madre ni de su hijo (más bien lo hacían con temor de que alguien las escuchara), pero a quien esto suscribe aquello le llamó la atención. 

Curioso, indagué y me enteré de que el preso penaba por haber combatido con la República en una guerra que los vencedores, constantemente, nos pintaban a niños y adultos como justa. 

Ni que decir tiene que yo no entendía nada de guerras ni me interesaban pero sí me sorprendió lo de los 20 años. En mi corto entender me parecieron una barbaridad. 

Tenía yo 6 o 7 años aquel día de las murmuraciones y, de manera instintiva, comenzó a iniciarse en mí un cambio que culminaría en la adolescencia.

Ya no hubo marcha atrás. Ni era posible ni nunca, desde ese momento, la quise.

Y ahí sigo porque las murmuraciones continúan. Y los presos también.

No hay comentarios: