viernes, 2 de marzo de 2018

Verdad y contradicción

Rajoy dice la verdad cuando afirma que no puede subir más las pensiones. Así de claro. Evidentemente sabe el porqué pero lo oculta.

Esa afirmación es absolutamente objetiva pues todo el dinero que se recauda vía impuestos, recortes y "captaciones" del Tesoro (ergo, pedir multimillonarios préstamos a entidades financieras fundamentalmente alemanas casi cada semana) se va a pagar la deuda impagable.

Y no sólo es eso. Subirle el sueldo a sus guardias en 3 años para equiparar todas las policías en cuanto a salario, es un dato harto significativo que demuestra la quiebra del Estado, ya que carece de capacidad suficiente para mejorar- en detrimento de pensionistas, obreros y campesinos- de una sola vez, y no a plazos, la capacidad económica de aquellos que protegen al régimen del Clan de los Borbones. 

Pero Rajoy también se contradice pues si, como dice constantemente, la crisis ya "pasó", debería eliminar el copago médico, las "subidas" del 0,25% de las pensiones, los sueldos a la baja que pretenden- con la ayuda inestimable de los medios- que nos acostumbremos a ver como algo "natural", consustancial a la democracia. 

Todo lo que no pase por salir de la UE, declarar la deuda ilegitima (se contempla en el Derecho Internacional) nacionalizar la banca, empresas estratégicas y retomar la peseta, jamás resolverá el desastre actual porque le pese a quien le pese, se desilusione quien se desilusione el capitalismo no se inventó para servir al pueblo, sino para aprovecharse de él. Las medidas expuestas arriba ni siquiera son revolucionarias, sólo serían de emergencia si bien podrían significar el principio del camino hacia la nueva sociedad popular y revolucionaria.

Tampoco podemos llamarnos a engaño. Ello conllevaría grandes sacrificios para el pueblo pero es preferible ser pobres y dignos con esperanza de éxito, que pobres con lamentos y sin ninguna esperanza. El país quedaría probablemente "a cero", pero en esa situación, desde ese cero, se crecería de manera positiva y no negativa, que es lo que está sucediendo ahora, porque, en ese caso, no  estaría presente el factor que impide ese crecimiento.

Después habría que afrontar presiones externas, inflaciones inducidas desde fuera, las amenazas de la banda terrorista OTAN... Aunque quizás para entonces algunos países europeos, o de otros lugares del mundo "avanzado", habrían iniciado también esa misma singladura, pues todos andan en tesituras similares en mayor o menor medida. En consecuencia esas presiones serían mucho menores o se diluirían como azucarillo en aguardiente.

J. M. Álvarez

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