martes, 30 de octubre de 2018

Bolsonaro

Una puntualización al hilo de la victoria de Bolsonaro. Hay que tener bien claro que ese señor ha vencido en esas elecciones "multipartidistas" tan alabadas por posmodernos y progres (en consecuencia no se entienden sus lamentos) pero en las que si no tienes dinero careces de opciones y si tienes alguna no son decisivas, máxime si, además, concilias con el capitalismo. No hay democracia real en un sociedad basada en el poder del dinero.

Y dicho lo anterior,  este blog, semi ralentizado, se desmarca de las críticas contra el pueblo brasileño tan víctima, como tantos otros pueblos, de la enajenación mediática implementada desde hace años por el Estado burgués como estrategia de dominación de clase, estrategia que de vez en cuando se rompe por circunstancias excepcionales que habría que saber aprovechar para no darle ni una zanahoria. 

Sólo palo al enemigo, ergo, represión revolucionaria, como aquel hace diariamente, desde su posición reaccionaria, con proletarios y campesinos. Que no nos dé vergüenza decirlo así de claro porque ello forma parte de la dinámica de la lucha entre clases irreconciliables pese a que algunos traten de acomplejarnos con su infantil "pacifismo" el cual consiste en presentarse con las manos desnudas ante un enemigo armado hasta los dientes.

Todas las reprobaciones que los medios imperialistas hacen hoy a Bolsonaro son hipócritas  y farisaicas.  Él es su criatura. Un poco de memoria histórica, que no es la primera vez. Ellos han contribuido al surgimiento de personajes similares cada vez que su mundo se ve sumido en una crisis, y la actual es interminable. 

En realidad esta demostración de "fuerza", en forma neonazi, es producto de su debilidad.

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