miércoles, 5 de diciembre de 2018

Volcán

Cádiz, más que una olla a presión es un volcán adormecido, controlado por el peso de una gigantesca losa. En cuanto se forma una pequeña grieta escupe fuego por ella con una rabia suprema. No es la primera vez. Ya ha sucedido varias veces a lo largo de la historia de eso que llaman "democracia".

Los altercados de ayer han sido bastante más graves de lo que nos cuentan, de puntillas, los medios de información de la dictadura española. Se dieron en varias zonas de la ciudad, dos de ellas emblemáticas: la arteria principal y el casco histórico donde se produjeron algunos escarceos en una especie de juego del ratón y el gato.

Tras esos incidentes los dirigentillos de Podemos se han apresurado a enarbolar, nuevamente, el discurso del buenismo, de la no violencia y condenan la legítima violencia de las capas más populares en respuesta a la barbarie del fascismo institucional español que aplica su propia violencia con porras, escopetas que matan o falsas "dialécticas"; sin embargo siempre están prestos a comprender las agresiones y crímenes que ejercen los opositores terroristas contra los Gobiernos democráticos de Venezuela o Nicaragua.

Fuera caretas. Estas son las lecciones de la burguesía, de su ejército y de su policía, y hace bien en pregonarlas como democráticas. La democracia popular se conquista en las calles de donde Podemos, como organización política integrada en el Sistema, sacó a la gente en una oportunidad única para poner al régimen de rodillas.

Llamar a salir a las calles nuevamente cuando sus resultados son malos pese a que se produzcan en elecciones en las que creen, es cosa de risa o de soberbia. Que lo hagan desde chalés de lujo y dirigiéndose a personas que viven en pobres y abandonados barrios es un insulto. La excusa es Vox, un partido más de la extrema derecha franquista ¿Existe quizás algún otro que no sea del mismo espectro político que Vox?.

Cádiz es un volcán agitado constantemente desde sus entrañas, pero hay muchos volcanes similares regados por todo el país. Y frente a su erupción final liberadora no habrá un "Podemos que pueda" controlar. Estallará.

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